Reglas de oro del entrenamiento

  • Sin complicaciones: Realizando ejercicios sencillos podemos trabajar a elevadas intensidades, además de poder adaptarte a ellos sin que tu técnica se pueda llegar a comprometer. Si no respetamos la técnica es que, mientras aumenta la complejidad de los ejercicios implicarán que se irán desarrollando fibras musculares, lo que hará que nos cueste adaptarnos al ejercicio y ejecutarlo sin problemas.
  • Límites: Es importante que conozcas bien los límites de tu cuerpo. Si tu objetivo es conseguir fuerza, tendrás que hacer entre 3-5 repeticiones. Para hipertrofia, habrá que hacer entre 8-10 y, para lograr resistencia, habrá que hacer no menos de 20 repeticiones. El hecho de contar con un compañero no te ayudará a hacer más repeticiones, solamente a evitar que se te caiga una barra encima.
  • Ejercicios explosivos: Los ejercicios explosivos deben de ser los primeros del entrenamiento. Son aquellos que tienen la particular de estresar el sistema nervioso, y que requerirán de una técnica depurada que se llevará a cabo con el sistema neuromuscular fresco, así como la mente centrada.
  • Ejercicios multiarticulares: Una vez que hayas dominado los ejercicios anteriores, podrás empezar por estos, siempre por los menos complejos, y poco a poco deberías ir incrementando el rendimiento.
  • Extensiones y flexiones: No son recomendables los ejercicios monoarticulares (cómo flexión de rodilla, de cuádriceps, extensión de tríceps…) o aquellos que tan solo ser refieran a un músculo en concreto, o movimiento. Estos movimientos apenas provocan reacciones en el sistema hormonal, y si no existe esta respuesta, no puede haber adaptación.
  • Lesiones: Olvídate de hacer aquellos ejercicios que te obliguen a trabajar en tan solo un plano concreto, ya que potenciarán un desequilibrio en la articulación que incrementaría el riesgo de sufrir alguna que otra lesión.

6 claves del entrenamiento deportivo.

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