¿Se puede comer bien y adelgazar a la vez?

Nos encontramos ante una de las estrellas de la dietética popular, la dieta disociada o también conocida como la anti-dieta.
El nombre de anti-dieta lo recibe por no tratarse de lo que comúnmente entendemos por dieta, si no más bien por unas pautas en nuestros hábitos alimenticios que no comportan restricciones de cantidad ni de calorías ( dietas hipocalóricas ). Esta dieta no se basa en darle un “golpe” a nuestro estómago para adelgazarnos rápidamente, si no más bien en educar nuestra alimentación para que de una manera continuada vayamos perdiendo y posteriormente manteniendo un peso equilibrado.

Existen muchísimas versiones que podrás encontrar fácilmente navegando por Internet, pero lo que yo pretendo aquí es detallaros la que yo personalmente he probado “en mis propias carnes” y con la que no solo perdí más de 25 kilos, si no con la que además he podido mantener después de muchos años un peso razonable.

En primer lugar, tengo que decir que al parecer, esta dieta no está aceptada por la comunidad científica en general, ya que no se le reconoce principios científicos en sus fundamentos básicos que explicaremos más tarde.

Como funciona la dieta disociada?

Básicamente esta dieta nos indica que no tenemos que mezclar ciertos alimentos. A partir de aquí podemos comer la cantidad y en los tiempos que deseemos.

Separemos varios grupos de alimentos :

A) Vegetales

B ) Hidratos de Carbono : Arroz, maíz, pasta, patata, pan, cereales…

C ) Proteínas : Carne ( cualquier tipo ), Pescado, Huevos, Legumbres, Tofu, Temphe, soja…

D ) Alimentos grasos como Yogures o Frutos Secos.

E) Frutas

Pues bien, las normas son las siguientes :

El grupo A, vegetales, podemos comerlo combinado con cualquier otro grupo ( excepto con la fruta ) y en las cantidades que deseemos.

Hidratos de carbono y proteínas, es decir, grupo B y C, no pueden mezclarse nunca entre sí, por lo que si comemos un plato de arroz después no podremos comernos un filete. Si queremos comer arroz lo haremos sin mezclarlo con nada, o quizás con verduras y una ensalada de entrante.

El grupo D combina también con los demás grupos , siempre con la excepción de la fruta. El yogur, los frutos secos, y el queso graso se convierte en el postre por excelencia de nuestras comidas principales.

Grupo E, las frutas, nunca mezcladas con los demás grupos. Tenemos que comerla siempre en solitario y lo más apartada del resto de comidas. Cenar un montón de fruta de vez en cuando nos puede sentar muy bien, o merendarnos una manzana nos puede ayudar a pasar la tarde. Sobre la fruta he encontrado versiones y añadidos diferentes. Se habla de dos grupos de frutas, las ácidas y las dulces, que teóricamente tampoco se deberían mezclar entre sí. También se puede leer que la manzana y la pera quedarían excluidas de este grupo y sería alimentos neutros que podríamos mezclar con los demás.

Es decir, que podemos comer un primero ( verduras, ensalada ) y después un plato de hidratos de carbono ( por que no un arroz? ) o bien un plato de carne ó pescado ( no le pongamos patatas que lo fastidiamos todo ) y de postre un yogur. Podemos comer de cada cosa la cantidad que queramos sin preocuparnos del número de calorías que “van para el cuerpo”.

El pan, como es básicamente hidratos de carbono, o lo mezclamos con otros hidratos, que a priori es complicado ( no apetece un arroz con pan ) o mejor nos olvidamos. Bocadillos prohibidos.

Otro punto, el alcohol para las heridas, pero no para nuestro estómago.

La base de esta dieta tiene explicación en el hecho de cada uno de estos grupos de alimentos requiere un PH diferente para su digestión. Si solo hacemos trabajar a nuestro organismo en un sentido, este puede asimilar mucho mejor los alimentos, si lo forzamos, provocamos pequeños “caos” que a su vez degeneran en mal aprovechamiento y acumulación de grasas.

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